atalho_cronicas
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Fabio Andre Silva Reis
03 Jan 2015
Rio de Janeiro-RJ
 
Me devuelvo a Río de Janeiro con una mirada todavía más atenta y curiosa. La olla de calor casi insoportable se acerca y se desliza por todos mis poros húmedos. Deciendo del avión con ojos mareados y observo circunspecto la gente alrededor. Me devuelvo a los brazos de la amistad fiel, al encuentro de una brasilianidad muy cercana, al hedonismo moreno y inocente de este pedazo de tierra, mar y sol.

El año sabe a nuevo y los viejos placeres tienen otros sabores: veo las escenas ya conocidas bajo nueva tonalidad. Son los mismos 45ºC, la misma cerveza helada, la charla desinteresada en la calle, las mismas sonrisas amigas y cuerpos bien tallados, el mismo dulce balanceo hacia al mar. Todavía, el avanzo de los años muéstrame un territorio que es familiar y inesperado al tiempo

Año tras año de una ausencia castigada, vuelvo al perfumado sacerdocio del Gandhy. Vístome mensajero de la paz y de la concordia en pleno caos carnavalesco. Protegido contra los eguns malos, sigo por el terreno ya conocido con mucha malicia y astuta ingenuidad. Concentrado, meditativo y gregario, restauro lentamente los trozos de mi baianidad profana y sagrada en el jugo primordial de la locura carnavalera.

Y entonces llega el miércoles de cenizas, momento de regresar a mis planes, proyectos e ideas tan ansiosamente soñadas, en permanentes idas y retornos. Renazco, tallo, hoja y fruto de una raíz ya envejecida, pero vigorosa y resistente. Retorno a mi mismo y, en mi casa, reencuentro mis memorias, mis amigos, mis libros; hace mucho empolvados, extrañando mi toque.

Retroceder al cuartel general es necesario para reanimar la tropa, evitar pierdas mayores, alinear la estrategia y confundir la línea enemiga. Creo que algunas batallas de hecho serán perdidas para vencer la guerra y, en este retiro estratégico, perdemos terreno pero ganamos tiempo: retroceder también significa avanzar.

Media vuelta, volver!